14.12.06

De carteles e indios (El Decano, 15-12-2006)

Hace ya cuatro años que plantaron su maqueta, enorme, en la Delegación Provincial de la Junta, ¿recuerdan? «Ven a ver lo más fuerte que se va a hacer en Guadalajara», decían los chicos de Bono en la publicidad institucional que animaba a visitar el maquetón. Recuerdo que Jordi Badel se «cagó en la maqueta 40 millones de veces». Y quizá por eso (sólo quizá) fue que la modificaron, y donde había 660 viviendas, pusieron 1.004. «Todas con algún tipo de protección», dijeron.
Hace tres años vinieron de nuevo con su maqueta, la madre de todas las maquetas. Y la sacaron a pasear por la Expo local, y por Barcelona y Madrid, en ferias inmobiliarias de postín. ¿Recuerdan? Hace ya tanto tiempo...
Hace dos años (y pico) regresaron los hombres de gris, y montaron un sarao a tutiplén en la iglesia de San Francisco. Un fiestón fuerte en «El Fuerte», en el que ya ministro Bono le dio una llave gorda al ya presidente Barreda. Y Barreda se la dio a Alique. Y Alique hizo publicidades enormes con ese pedazo de llave de hierro forjado: «Esto no es una llave, son las 1.004 llaves que abren el Fuerte de San Francisco», decía el alcalde a toda plana. ¿Recuerdan?
Para que se hagan una idea del ritmo de la noche, vamos a hacer memoria. Quiso la casualidad (y la agenda de Barreda, imagino) que fuera el mismo día, un 3 de noviembre de 2004, el señalado en rojo en el calendario con la celebración dos grandes actos inmobiliarios. En aquella jornada, Bono, Barreda y Alique firmaron, en solemnísimo acto, el convenio de venta de los terrenos del Fuerte de San Francisco. Y ese mismo día, también, se puso la primera piedra de la urbanización de «Valdeluz».
Han pasado ya más de dos años de aquello, y mientras en la «ciudad del Ave» hay vecinos viviendo, en el Fuerte de San Francisco hay un cartel muy bonito.
Los colonos de «Valdeluz» están cabreados como una mona porque Renfe les toma el pelo, a ellos y a nosotros, y porque los socialistas alcarreños se han olvidado de a quién se deben. En «El Fuerte», donde no hay tren, tampoco hay vecinos cabreados. Pero porque no hay vecinos. Eso sí, ya les digo: las cosas han avanzado, como las ciencias, una barbaridad. Hay un precioso cartel, de diseño, en la rotonda de Bejanque, que nos dice que, allí arriba, está la tierra prometida. Ya ven lo que significa en Guadalajara la «alta velocidad». ¡Qué fuerte!
«La urbanización del Fuerte comenzará en el primer semestre de 2005», decía en este semanario el delegado provincial de Vivienda, Abilio Martín, el 5 de noviembre de 2004. ¿Un figura de los cálculos, o una víctima de las hemerotecas, este Abilio? Dejémoslo en un «optimista inquebrantable», no se vaya a enfadar don Abilio si apoyamos la tesis de que es un «vendemotos incorregible», que todo puede ser.
Pero en fin, al grano: que decía yo que tenemos un cartel fetén, y que ya falta menos para que usted -sufrido ciudadano apuntado a la Lotería, perdón la Bolsa de la Vivienda- tenga piso en «El Fuerte». O no.
Así, si todo sigue a este ritmo trepidante, a lo mejor dentro de otros cuatro años ponen una banderita de España (y otra de Castilla-La Mancha) encima del primer tejado que cubra aguas. Igual, al mismo ritmo, dentro de ocho años le dan a usted las llaves de una vivienda. Quizá, tal y como van las cosas, dentro de doce usted se lo amuebla. Y dentro de dieciseis, pues el pisito lo puede estrenar su hijo, que ahora está en Primaria, pero que entonces podrá ir y venir a trabajar a Tarancón cada día, por ejemplo, ya que la comunicación es fetén por la Autovía de la Alcarria, que la acaban de terminar.
Yo, de pequeño, también tenía un fuerte. Me lo hizo mi abuelo, que era un manitas con la madera; peluquero por obligación, pero ebanista por afición. Mi abuelo me hizo mi fuerte en una tarde. Pero mi abuelo tenía claro, lo repetía hasta la extenuación, que no había que dejar «para mañana lo que se pudiese hacer hoy», y que para acabar una obra, no había más remedio que empezarla tempranito y de mañana.
Claro, que mi abuelo me hizo un fuerte para lo que sirve un fuerte: para meter vaqueros dentro, y rodearlo de indios. Y en Guadalajara, «El Fuerte» va a utilizarse para todo lo contrario de lo que debería. Porque ese era, ese es, el sitio llamado a albergar el campus universitario de la capital. Esa zona debió haberse reservado para un uso sociocultural, y no para meter un millar de viviendas de protección, que caben en cualquier otro lado. Pero el garrafal error del anterior Equipo de Gobierno (que fue con el que se diseñó el Plan de Urbanismo que llenó la zona de casitas); y la cerrazón y la ceguera del actual (que no ha sabido y no ha querido rectificar lo ya ha empezado) han terminado por hundir lo que debió de ser y nunca será.
Y es que en el Fuerte de Guadalajara, como en el que me hizo mi abuelo, ha habido, y hay, demasiada gente alrededor. Haciendo el indio. l

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sensacional artículo. Lo he leido en la revista, y he querido dejarle este mensaje en su blog. Hace tiempo que yo también opino como usted: que ese no es el lugar donde meter viviendas. Me alegro de verlo reflejado en una revista de Guadalajara, porque la ausencia de crítica en los medios al alcalde y a la Junta es ya vergonzosa.

Anónimo dijo...

totalmente cierto, qué magnífica oportunidad perdida, y ya van dos elecciones con maqueta, a ver qué nos cuentan en las terceras...