La manifestación del pasado viernes en la plaza Mayor de Guadalajara, contra la decisión gubernamental de conceder la prisión atenuada al etarra De Juana Chaos, fue notable, muy importante. Que 2.500 personas se reunan en una convocatoria realizada a nivel nacional, por una asociación casi desconocida, y lanzada a los medios apenas unas horas antes, es todo un éxito. Y una muestra del "pulso" que vive la sociedad española en el asunto de la política antiterrorista. El centroderecha español ha tomado la calle, le ha cogido gusto a la protesta, y está francamente movilizado. No quiero pecar de cobarde, y pese a reconocer el éxito de la convocatoria, que es innegable, también quiero decir que no estoy de acuerdo con sus motivos. En el caso "De Juana", no sólo entiendo, sino que comparto la postura del Gobierno. Por varias razones:
1.- De Juana no cumple condena por asesino, sino por un delito de amenazas, que se deducen de lo que escribió en dos artículos de opinión publicados en "Gara". Por cierto: yo sí los he leído, y tampoco comparto que allí haya amenazas. Pero eso es otro cantar, y no me corresponde a mí juzgar, ya lo hizo el Supremo.
2.- A De Juana le queda un año de prisión. Y sinceramente, no sé qué consuelo van a encontrar sus víctimas en que esté un año más o un año menos en la cárcel, si debido al Código Penal por el que fue juzgado lo lamentable es que ya haya cumplido su condena, que ya haya saldado sus 25 crímenes con sólo 18 años de cárcel. Eso fue lamentable, pero ni tenía ni tiene remedio.
3.- Creo que atenuar la prisión al terrorista (esto es, llevarlo de momento a otro hospital, y luego trasladarlo a su casa, bajo custodia policial) no puede molestar a las víctimas mucho más de lo que ya lo están. No puede causarles mucho más dolor del que ya han padecido. Y, por contra, creo que sirve para lograr muchas cosas positivas: Sirve para "desactivar" el movimiento reivindicativo que, alrededor de esta situación, se había creado en el País vasco. Sirve para demostrar que el Estado es más compasivo que los peores de sus residentes. Sirve para evitar una muerte, por más "voluntaria" que sea. Y sirve, también, para lanzar un mensaje claro a ETA de que la Democracia tiene resortes para condenar, pero también tiene capacidad de ser flexible.
4.- Me consta que la decisión del Gobierno mucha gente no la entiende. Porque es ciertamente difícil de entender la compasión hacia un sátrapa. Lo asumo yo, e imagino que el Gobierno asume también el coste que tiene una medida tan impopular. Pero gobernar, a veces, significa hacer lo que no quiere la mayoría.
5.- Lo que sí me molesta mucho, muchísimo, es que haya gente que sí entienda, pero que manipule. Verbigracia, el Partido Popular, y buena parte de sus organizaciones satélite. Cuando De Juana sí que cumplía pena de cárcel por sus asesinatos, en el año 98, el Gobierno de Aznar lo acercó a su casa. Lo cambió de una prisión extrapeninsular, a otra en la península, debido a la situación de "distensión" creada con aquella tregua. ¿Dónde estaban entonces las banderas nacionales? ¿Dónde la AVT? ¿Dónde el Foro de Ermua...?
Ahora que De Juana no cumple pena por ser un asesino, sino por un delito de opinión (no puedo entenderlo de otra manera, lo siento), Zapatero lo ha acercado también a su casa. Pero lo ha hecho cuando apenas le queda condena que cumplir, y cuando su delito es otro infinitamente distinto, infinitamente menos grave.
Sinceramente: puestos a valorar beneficios y concesiones, puestos a valorar "postraciones de rodillas", creo que la del PP fue muchísimo mayor. En este sentido, me parece que el PP está utilizando este asunto del modo más hipócrita que recuerdo en Democracia.
6.- Finalmente, me gustaría pararme a reflexionar sobre unas declaraciones del líder del PP local, Antonio Román, efectuadas en el transurso de la manifestación del viernes. Me parece terriblemente absurdo exigir al alcalde su presencia, que es lo que hizo el presidente provincial del PP.
¿En virtud de qué cosa tiene Alique la obligación de ir? ¿Porque muchos vecinos de su ciudad están en ella? ¡Pero esa no es razón alguna! Alique tiene todo el derecho a estar de acuerdo con Zapatero y su Gobierno. E incluso a no estar de acuerdo, pero aún así no querer manifestarlo públicamente. Alique tiene todo el derecho a no acudir a la convocatoria, aunque el 99 por ciento de la ciudad que gobierna estuviera allí concentrada. ¿O es que alguien exigió a Román que fuera a manifestarse contra la guerra de Irak cuando media Guadalajara estaba en la calle por ese motivo? No, que yo recuerde.
Román apoyaba la decisión de su partido y del Gobierno Aznar, y no fue a ninguna manifestación entonces. Y no fue, porque no le dio la gana, porque era su derecho.
Criticar a Alique por no ir a una concentración contra Zapatero es coger el rábano por las hojas. Y de paso, es utilizar la manifestación de un asunto de ámbito nacional para realizar, descaradamente, oposición política de índole local. Para meter, en definitiva, una cuñita de precampaña electoral. Me parece ruin y mezquino.